Consejos jubilación autónomos vía Deutsche Bank

Consejos para autónomos a la hora de preparar la jubilación

¿Qué autónomo no desea poder disfrutar de una buena jubilación? La aprobación en las Cortes de la Ley de Autónomos hace apenas unos días incluye nuevas medidas beneficiosas para este colectivo. Sin embargo, las pensiones de los trabajadores autónomos siguen sin equipararse a las de los asalariados. Para poder tener una jubilación tranquila, se hace indispensable realizar una planificación adecuada, de la mano de un asesor financiero. Wolfgang Kania, responsable de Fondos de Inversión y Planes de Pensiones de Deutsche Bank España, ofrece cinco consejos para que un autónomo prepare esta etapa:

1. Estimar los ingresos necesarios tras la jubilación
“Gozar de una jubilación tranquila supone haber calculado con antelación qué gastos será necesario cubrir durante esta etapa, que puede ser la más larga de nuestra vida”, explica Wolfgang Kania. Para realizar esta estimación hay que tener en cuenta si será necesario pagar hipoteca o no, si se habrán emancipado los hijos, todos los gastos corrientes, seguros (incluyendo seguro médico), etc. Es importante valorar qué ritmo de vida se va a querer llevar: en la jubilación se disfrutará de tiempo libre para viajar, salidas, ocio, etc. Igualmente, habrá que contar los costes de dependencia en una edad más avanzada. Vale la pena destacar que la nueva Ley de Autónomos prevé que este colectivo pueda cobrar el 100% de la pensión de jubilación y seguir trabajando si tienen, al menos, un empleado al cargo.

2. Huir de la cotización mínima o complementarla con ahorro privado a largo plazo
Muchos autónomos eligen la cotización mínima a la Seguridad Social, aspecto que conllevará tener la pensión pública mínima cuando se jubilen. “Este colectivo elige libremente la base sobre la que cotiza, pero a veces la decisión se toma sin estudiar las consecuencias a largo plazo. Por este motivo es recomendable analizar a fondo qué pensión que se va a percibir tras jubilarse, y así decidir con datos sobre la mesa si conviene subir la base de la cotización, si se opta por dedicar ahorro privado para la jubilación, o una combinación de ambas opciones” comenta Kania.

3. Empezar a ahorrar cuanto antes
Si la situación laboral lo permite, se recomienda empezar a ahorrar lo antes posible. “Con aportaciones a partir de los 30 años, las posibilidades de conseguir un suplemento importante para la jubilación aumentan considerablemente con un esfuerzo mucho menor”, comenta Kania. “Un ahorrador que invierte 100 euros mensuales desde los 30 años puede llegar a acumular cerca de 120.000 euros. Si empieza a ahorrar 100 euros a partir de los 50 años, sólo habrá podido acumular cerca de 34.000 euros”, explica Kania, quien añade que “es importante contar con el efecto multiplicador del rendimiento de nuestras inversiones”.

4. Escoger un producto de ahorro/inversión acorde a sus necesidades
Cualquier producto financiero de ahorro e inversión es válido para preparar la jubilación, pero el instrumento de ahorro a largo plazo por excelencia es el plan de pensiones. “No sólo comporta ventajas fiscales, sino que tiene un importante componente psicológico: el ahorrador tiene claro que el capital acumulado en un plan de pensiones está destinado a la jubilación”, explica Wolfgang Kania. El plan de pensiones adecuado variará según la edad. Es importante contar con un buen asesor financiero que, dependiendo de la etapa de la vida en la que se encuentre el autónomo y de sus objetivos, le recomiende un plan ‘a su medida’. Como norma general, la inversión en planes debe ser más conservadora cuanto más cerca esté del momento de la jubilación. “Existen incluso planes denominados ‘de ciclo de vida’ que adaptan de forma automática el riesgo de la inversión al plazo restante hasta el momento de la jubilación, lo que permite que el autónomo no tenga que estar pendiente de cambiar de plan con el paso del tiempo”,  indica Kania.

5. Ajustar la aportación en función de la situación laboral
Cabe destacar que –dentro de los límites máximos establecidos- el importe aportado es totalmente flexible y un autónomo puede establecer la cantidad que mejor le convenga en función de su situación laboral. “Lo ideal es empezar, a principios de la vida profesional, con pequeñas aportaciones periódicas de 50 o 100 euros mensuales. Si el autónomo se encuentra en una situación laboral cómoda, podrá aumentar este importe, y si está atravesando un momento complicado, podrá reducirlo”, explica Wolfgang Kania.

La televisión de pago más cara en las operadores de internet

La televisión de pago, hasta un 56 % más cara en las operadoras de Internet



Con más de seis millones de abonados, según datos de la CNMC publicados a principios de 2017, la televisión de pago sigue creciendo en España. La unión de este servicio a los combinados de Internet, fijo y móvil ha provocado su vuelta al ruedo por todo lo alto, aunque ha sido el fútbol el que más clientes ha logrado atrapar. Ahora bien, ¿todas las operadoras ofrecen lo mismo? ¿Qué se debe tener en cuenta a la hora de contratar este servicio? Desde el comparador HelpMyCash.com destapan las condiciones que aplican estas tarifas.

La televisión como eje comercial

Sumar clientes es el objetivo de cualquier empresa de telecomunicaciones, independientemente de su tamaño. Pero ¿cómo pueden lograrlo cuando el precio no se quiere bajar? La estrategia que se ha podido ver en los últimos años en España ha sido la de incrementar el número de servicios ofrecidos. Desde las líneas móviles adicionales hasta la domótica; cualquier extra ha sido puesto sobre la mesa del usuario a fin de fidelizarlo. Ahora bien, el que mejor ha funcionado ha sido la televisión de pago.

Según los datos del segundo trimestre del año ofrecidos por las diferentes compañías, solo Movistar ha registrado una bajada de clientes con respecto a principios de año. Aun así, este servicio ha crecido un 1,4 % respecto a junio de 2016, con lo que ya cuenta con 3,67 millones de clientes de televisión. Le sigue Vodafone con 1,29 millones de usuarios, un 15,2 % más que en 2016. En este caso, Orange es la que menos clientes tiene, aunque su crecimiento en estos últimos 12 meses ha sido del 42 %, superando el medio millón de abonados.

Las tres grandes operadoras cuentan con acceso a paquetes de televisión de pago. Sin embargo, no todas ofrecen las mismas ventajas. En lo que al contenido se refiere, Orange es la que tiene el servicio más escueto, con apenas 45 canales temáticos. En el otro extremo está Vodafone, que pone sobre la mesa hasta 120 canales para toda la familia. Finalmente, Movistar se queda en un punto intermedio con 80 canales en su versión más completa.

Adicionalmente, es interesante saber que la azul es la única que cuenta con series y programas de producción propia en su canal #0, mientras que Orange y Vodafone permiten acceder de forma gratuita a los servicios de Netflix (House of Cards, Narcos, Stranger Things…) y HBO (Juego de Tronos, The Young Pope, Westworld…), respectivamente.
Por otro lado, no está de más tener en consideración las virtudes del decodificador que utiliza cada una. Aquí, Orange sale perdiendo, ya que es la única que no permite la grabación de programas o el control del directo.
La falta de personalización incrementa la factura
Hasta aquí, la elección se basaría en función de los tipos de canales más acordes a los gustos del usuario. Sin embargo, el problema llega a la hora de hablar de precios y condiciones. En primer lugar, es vital saber que el servicio de televisión no se puede contratar de forma independiente. Es decir, deberemos unirlo a un combinado de Internet y fijo, con o sin móvil. Es más, en el caso de Movistar solo se podrá disfrutar de la TV en sus paquetes más completos. En segundo lugar, no se debe pasar por alto que el precio del servicio va ligado tanto a los canales incluidos como al combinado de Internet que lo acompaña. Por este motivo los rangos de precios son muy grandes.
Por ejemplo, Orange parte de los 8,95 euros para su oferta de cine y series, pero este precio solo se ofrece a los clientes que contraten un paquete de Internet superior. Por lo cual, su combinado más económico se queda en 47,05 euros al mes. Vodafone oscila entre los 9 y los 24 euros, incluso se incluye el paquete más sencillo de forma gratuita en sus combinados de Internet, fijo y móvil One L. Así pues, su tarifa más económica se puede contratar por 45,5 euros mensuales. Finalmente, está el caso de Movistar, que además de no poner un precio exacto a su oferta televisiva, la liga directamente a sus paquetes Fusión. De este modo, su versión más sencilla incluye solo el canal propio de la compañía y sube hasta los 45 euros al mes, mientras que el más completo incrementa su coste casi un 70 %.

En definitiva, las compañías rebajan el precio de la televisión a cambio de apostar por combinados superiores, a excepción de Movistar que dispone de paquetes preconfeccionados.

El fútbol como valor fundamental

El deporte rey sigue siendo la estrella de las operadoras, aunque se ha encarecido en el último año. Además, su contratación tiene algunas particularidades que se deben conocer antes de dar el paso. Por ejemplo, Orange es la única que permite disfrutar de este contenido sin sumar más canales de televisión por 19,95 euros al mes. Sin embargo, Movistar obliga a sus clientes a ceñirse a unos paquetes de Fusión concretos. En un punto intermedio está Vodafone (20 euros/mes por el fútbol), la cual exige añadir uno de sus paquetes de televisión con cine y series, pero el usuario podrá seleccionar el que más le interese, bien por precio o bien por número de canales.

Así, en Movistar para acceder a la Champions League habrá que contratar por lo menos Fusión+ Fútbol 300 MB (90 euros/mes), ya que con la versión con 50 MB (75 euros/mes) no se incluye. Es más, estos paquetes solo contemplan ocho partidos de La Liga y la Copa; por lo que, para ver toda la competición el coste mínimo se dispara a 120 euros al mes. En cambio, con Vodafone y Orange las tarifas con Internet, fijo, móvil y TV con series y fútbol parten de los 85 euros mensuales.

El ‘streaming’, destinado a destronar a las telecos

Dados los precios y las condiciones que aplican las operadoras a su servicio de televisión, no es de extrañar que las plataformas de streaming se posicionen como el rival a batir. Si a esto se le suma que sus precios son más bajos que los que se ofrecen en las telecos, es evidente que el fútbol será el único aliciente de las operadoras. ¿Qué pasará en caso de que Movistar, Vodafone y Orange dejen de tener el deporte rey en su escaparate?

Vodafone ya ha canalizado esta posibilidad sumando el acceso a HBO gratis hasta dos años. No obstante, ¿compensaría seguir pagando por las dos plataformas? ¿Qué ofrecen las compañías de streaming y a qué precio? Netflix es la que cuenta con el catálogo más amplio con 2.000 títulos desde 7,95 euros al mes. En el otro lado de la balanza encontramos a Amazon, que ofrece unos 450 títulos entre series y películas, pero su coste es de apenas 20 euros anuales. Finalmente, la estrella de este año ha sido HBO España, que llegó con su serie Juego de Tronos para ponerle las cosas difíciles a Movistar. Por 8,95 euros al mes esta plataforma nos ofrece su serie de referencia el mismo día de emisión que en Estados Unidos, además de una nutrida lista de series y películas que supera los 600 títulos.


Si contemplamos únicamente el coste del servicio de televisión con fútbol (sin sumar el precio del resto de los servicios que las telecos obligan a contratar), las grandes operadoras piden por su TV de pago entre 20 euros y 44 euros al mes (sin tener en cuenta Movistar), en función de los canales y de las particularidades del resto de los servicios. Sin embargo, podemos lograr un paquete con series y fútbol por 18,99 euros uniendo HBO junto a la versión online de BeIN Sports (10 euros/mes); es decir, hasta un 56 % menos que en las grandes compañías de telecomunicaciones. De esta forma, la oferta más económica de Internet, fijo y TV con fútbol pasa de 67 euros mensuales (Orange) a 48,98 euros al mes al unir HBO y BeIN Sports al paquete más barato de fibra óptica y fijo del mercado (actualmente MásMóvil por 29,99 euros/mes). Si, por el contrario, preferimos Sky TV por los 12 canales de televisión, el precio junto con la plataforma de fútbol y el combinado de Más Móvil saldría por 49,99 euros.

Abrir una cuenta bancaria fuera de España

¿Pensando en abrir una cuenta fuera de España? Esto es lo que deberías saber

Antes de la llegada de las nuevas tecnologías, la apertura de cuentas en el extranjero era una operación reservada únicamente a unos pocos, ya que, para hacerlo era necesario desplazarse hasta el país en cuestión. Sin embargo, la llegada de Internet ha permitido simplificar los procesos y, sobre todo, evitar los viajes, por lo que trasladar dinero al extranjero se ha convertido en una opción accesible para la mayoría de la población.
Estas facilidades sumadas al creciente interés por abrir una cuenta bancaria fuera de las fronteras españolas han permitido que cada vez más españoles tengan cuentas en el extranjero. Las razones por las que muchos deciden hacerlo son variadas, ya sea porque sienten que el dinero estará más seguro en otro país o porque la oferta bancaria que encuentran en bancos extranjeros es más interesante.
Y, a pesar de que exista una creencia de que las cuentas en el extranjero solo están reservadas a aquellos que disponen de un capital superior a la media, lo cierto es que cualquier cliente puede trasladar su dinero a un banco de fuera del país. Desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com nos explican todo lo que debemos saber si estamos pensando en abrir una cuenta bancaria en el extranjero.
El país de destino, la decisión más importante
Vayamos por partes. Lo primero que deberemos hacer para abrir una cuenta fuera de España será, lógicamente, elegir el país de destino. Si la elección no se basa en la necesidad de abrirla donde residimos, sino simplemente por enviar el dinero fuera de las fronteras españolas, debemos escoger una región que ofrezca seguridades económicas. Por tanto, la estabilidad del país de destino será fundamental.
Además, es importante que nos informemos acerca de las coberturas que tendría nuestro dinero. Para ello, debemos buscar países que cuenten con un Fondo de Garantía de Depósitos (todos los países de la Unión Europea) u organismos similares, de forma que, en caso de que quebrase la entidad bancaria, el dinero estaría garantizado.
El siguiente paso será buscar un banco que lo permita, pues no todos ofrecen la opción de que los no residentes se puedan abrir una cuenta. Además, en caso de no residir en ese país, deberíamos buscar una cuenta en la que todos los trámites se puedan realizar de forma online, ya que será la única forma de evitar cualquier desplazamiento hasta la oficina física del banco.
Y si abro una cuenta en el extranjero, ¿a quién debo informar?
Uno de los temores que surgen con más frecuencia cuando se plantea la posibilidad de abrir una cuenta en el extranjero es si con la operación estaremos defraudando a Hacienda o al Estado español. Pero lo cierto es que es totalmente legal tener dinero en el extranjero. De hecho, si la suma de nuestras cuentas y depósitos, en su conjunto, no llega a 50.000 euros, no estaremos obligados a informar a nadie.

Pero si, por el contrario, la suma los bienes supera esta cifra, sí estaremos obligados a informar a Hacienda. Para ello, deberemos presentar el modelo 720. Este documento se presenta entre enero y marzo de cada año.  Por último, si el volumen de los activos o pasivos supera el millón de euros habrá que informar al Banco de España mediante la presentación de la Encuesta sobre Transacciones Exteriores (ETE). 

Tarjetas bancarias para adolescentes

Darle una tarjeta a un adolescente: ¿lección de responsabilidad o locura?

En nuestro país el 54,2 % de los adolescentes de 15 años tienen una tarjeta de débito o una prepago para su uso personal, de acuerdo con el último informe PISA de la OCDE sobre las finanzas y los adolescentes. Uno de estos plásticos puede darles a nuestros hijos un poco de independencia económica a la vez que les ayuda a comenzar a gestionar sus finanzas, pero saber qué tipo de cuenta o qué tarjeta les conviene dependerá del grado de control o libertad que queramos darles.
La decisión de abrir a un hijo una cuenta corriente o una tarjeta bancaria dependerá de los padres, ya que los menores de 18 años no pueden contratar ningún producto bancario sin la presencia de sus tutores legales, según explica el comparador financiero HelpMyCash.com, por eso es imprescindible conocer qué límites y libertades tiene cada opción para elegir de manera adecuada.
Las alternativas para darle una tarjeta a nuestro hijo
Lo primero que debemos pensar es qué tipo de acceso al dinero queremos darle o la autonomía con la que podrán operar. Esta decisión está íntimamente ligada al tipo de producto que deberemos contratar. El comparador financiero HelpMyCash.com nos explica las diferentes alternativas a las que podemos optar así como sus pros y contras.
La opción más habitual es abrirles una cuenta para jóvenes, diseñada específicamente para menores de edad, a la cual nosotros tendremos acceso para controlar sus gastos. Con esta opción nuestro hijo tendrá una tarjeta de débito asociada a la cuenta con la que podrá realizar compras o sacar dinero en los cajeros de la entidad.
El estudio de PISA desvela que el dinero del que disponen lo reciben, principalmente, por regalos de familiares (79 %), la paga o hacer tareas en casa (37,7 %) o con algún trabajo en horas no lectivas o ayudando en el negocio familiar (55,2 %).  Contar con una cuenta corriente propia ayudará a crear un hábito de ahorro y les ayudará a gestionar sus finanzas de manera responsable. Con este tipo de cuentas nosotros seremos los tutores autorizados hasta que cumpla la mayoría de edad.
La otra opción sería contratar una tarjeta prepago, es decir, una tarjeta que no está vinculada a ninguna cuenta corriente, sino que actúa como un monedero y que solo permitirá disponer del saldo que nosotros recarguemos previamente. Las características principales son que no podrán depositar sus ahorros ahí, sino que deberán estar en una cuenta aparte y que no permitirá gastar más del dinero que hay en la tarjeta, sin posibilidad de realizar un descubierto. Además, esta tarjeta podrá estar asociada a nuestra cuenta sin que tenga acceso a todo el dinero ahí depositado y podremos realizar transferencias de saldo al instante.
Por último, otra alternativa es solicitar una tarjeta de débito adicional ligada a nuestra propia cuenta corriente. Aunque esta opción no es demasiado utilizada, ya que tendrá acceso a todo el dinero depositado en dicha cuenta sin posibilidad de establecer un límite y no siempre los bancos permiten solicitar una tarjeta adicional si el titular es menor de edad.

Independientemente de la alternativa que escojamos es importante contar con una buena educación financiera, para conocer las comisiones, características, ventajas e inconvenientes de cada producto bancario que contratemos y poder utilizarlos de manera responsable. 

El reparto después del divorcio

Finanzas para divorciados: el reto de gestionar el dinero tras una ruptura

Durante el mes de septiembre se concentran casi un tercio de todas las demandas de divorcio que se reciben a lo largo del año, según los datos aportados por el Consejo General del Poder Judicial. Y si este dato ya es llamativo por sí solo, hay otro que lo es aún más: la mayoría de los divorcios que se registran son entre parejas en las que no existe un acuerdo. Y es que, si es complicado compartir la vida en pareja, disolver esta unión de forma amistosa puede resultarlo más.
Disolver el vínculo económico
Uno de los vínculos de los que más cuesta desprenderse y que, a fin de cuentas, es uno de los que generan más discusiones es el económico. Qué ocurrirá con los ahorros compartidos o cómo se dividirán los pagos de un préstamo o de una hipoteca son algunas de las dudas que surgen con más frecuencia.
Para ayudar en todas estas situaciones, el comparador de productos financieros HelpMyCash.com acaba de lanzar un manual gratuito llamado Finanzas para divorciados: gestión del dinero tras la ruptura. Esta guía recoge explicaciones sencillas sobre qué ocurre con cada uno de los productos bancarios una vez una pareja se ha divorciado. Además, en ella se incluyen situaciones reales que, con frecuencia, ocurren durante un proceso de divorcio y sus posibles soluciones.
El régimen matrimonial no lo determina todo
Como recuerdan desde el comparador, la mejor forma de gestionar las finanzas tras una ruptura es que la pareja sea capaz de comunicarse y repartir entre ellos los bienes que corresponden a cada uno. Pero esta situación es la que con menos frecuencia se da y son los jueces o abogados quienes determinan qué pertenece a cada miembro de la pareja.
A menudo, se cree que los problemas financieros tras el divorcio solo dependen del régimen matrimonial bajo el que la pareja se haya inscrito. Pero la realidad demuestra que esto no es así, ya que mientras dura la unión la pareja a menudo contrata productos y servicios a nombre de los dos miembros y, tras la ruptura, se requiere la aprobación del banco para quitar a alguno de los dos del contrato.
La hipoteca, el quebradero de cabeza de los divorciados
Uno de los productos bancarios de los que más cuesta olvidarse es de la hipoteca. Los bancos no suelen permitir que un titular se desprenda de ella, ya que perderlo significa una garantía menos de devolver el dinero.
Una de las soluciones más prácticas es que la pareja venda la vivienda que compartía y con el dinero de la transacción cancele la hipoteca. De esta forma, desaparecería el problema y, con ello, las posibles discusiones. 
Pero esto se complica cuando uno de los dos quiere seguir en la vivienda. Mientras que es relativamente fácil quitar a uno de los dos de la titularidad de la vivienda (mediante una extinción de condominio), hacerlo del contrato de la hipoteca es bastante complicado.

Para lograrlo, hay que llevar a cabo una novación, es decir, una modificación de las condiciones del contrato. Pero, como ya se ha mencionado, el banco no suele acceder a este cambio. Para que sea posible, habría que demostrarle que la única persona que figuraría en el contrato dispone de un perfil económico bastante solvente y que podría afrontar las mensualidades sin problema o bien aportar garantías adicionales, como un aval o un nuevo cotitular.