Declaración de la renta a pagar ¿y ahora qué?


¿Te ha salido a pagar en la declaración de la renta? Te damos un motivo para que te alegres
Muchos afrontan con miedo el inicio de la campaña de la declaración de la renta. La cifra que aparecerá en la parte superior del borrador determinará si este año tocará pasar cuentas con Hacienda y pagar o nos devolverá lo que hemos ingresado de más.
Probablemente, si el resultado final es que la Agencia Tributaria tiene que devolvernos la cantidad de más que hemos estado pagando a lo largo del año será una buena noticia. Pero no lo es tanto cuando la situación es la inversa, cuando nos toca a nosotros abonarla.
Sin embargo, que salga a pagar en la declaración de la renta no siempre es una mala noticia, aseguran desde el comparador de productos financieros HelpMyCash.com. Existe un caso en el que podríamos alegrarnos de que Hacienda nos reclame ingresar. ¿Quieres saber si es el tuyo?
Me ha salido a pagar: ¿y ahora qué?
Los contribuyentes que durante el ejercicio fiscal hayan ingresado más de 22.000 euros de un solo pagador o más de 12.000 en caso de que los rendimientos del trabajo procedan de más de uno están obligados a rendir cuentas con Hacienda.
Pero los que no cumplen con estos requisitos no están obligados a presentarla. Así que, lógicamente, solo saldría a cuenta hacerlo cuando el resultado de la declaración fuese negativo, es decir, cuando nos devolviesen dinero.
Sin embargo, como se ha mencionado al inicio, que nos salga a pagar en la declaración de la renta no siempre es una mala noticia. Si el resultado es positivo, pero nos encontramos dentro del grupo que no está obligado a presentarla significará que durante todo el año hemos pagado menos intereses de los que deberíamos, es decir, que hemos cobrado de más. Y como no es necesario presentarla, no tendremos que devolver esas cantidades que hemos estado recibiendo.
Y si no la presento, ¿me pueden sancionar?
Pero es importante que antes de alegrarnos por el resultado nos aseguremos de que realmente no existe la obligación de presentarla. Y es que, si nos equivocamos y no presentamos la declaración cuando teníamos la obligación de hacerlo, tendremos que pagar una multa. El coste de la sanción dependerá del resultado y del retraso.
Si presentamos la declaración con hasta tres meses de retraso, deberemos pagar un 5 % de recargo, del 10 % si se retrasa medio año, del 15 % un año y del 20 % plazos superiores. Además, habrá que sumarle los intereses de demora del 3,75 %. Por otro lado, hay que saber que si es Hacienda la que se retrasa en las devoluciones, también tenemos derecho a reclamarle intereses de demora.
En caso de que la declaración nos haya salido a devolver, pero tampoco la entreguemos a tiempo, deberemos abonar una multa de 200 euros. Pero esta se puede reducir si somos nosotros los que notificamos el error y nos mostramos de acuerdo con la sanción.

¿Qué compramos con nuestras tarjetas cuando estamos borrachos?



Aunque parezca un despropósito, estando bajo la influencia del alcohol compramos más de lo que nos gustaría. Al menos así lo afirma un estudio realizado por el portal estadounidense Finder sobre las compras que realizan los americanos estando ebrios. Este estudio muestra que el 46 % de los estadounidenses que beben regularmente (68 millones de personas) admiten haber realizado compras ebrios a través de sus tarjetas bancarias. De acuerdo con las estimaciones de Finder, el gasto estimado de este tipo de compras podría ascender a los 30,43 millones de dólares, unos 448 dólares por persona al año, según nos explica el comparador financiero HelpMyCash.com.
Comida, zapatos y ropa, los gastos más comunes
El gasto se realiza tanto en compras online con nuestras tarjetas de crédito y débito como en establecimientos físicos. Por finalidad, la comida es nuestra compra favorita, constituyendo el 60,83 % de todas las compras de este estilo, seguida por zapatos y ropa (25,09 %) y, en tercer lugar, las apuestas (24,91 %), aunque los encuestados también admiten haber comprado tiques para conciertos o incluso prostitución.
La generación X, las personas nacidas entre la década de los 60 y los 80, gastan casi el triple (739 dólares) que los millennials (206 dólares) al año en este tipo de compras, pero estos últimos son mucho más propensos a quemar sus tarjetas bancarias en compras estando borrachos. Así, mientras que el 51,17 % de los de la generación X admite que realiza de manera regular, el 61,07 % de los millennials afirma hacer lo mismo.
En cuanto al sexo de los compradores, los hombres son los que más inclinación tienen a realizar compras en este estado. El 48,19 % de los estadounidenses admite efectuar compras estando bajo las influencias del alcohol, mientras que en las mujeres este porcentaje alcanza el 41,36 %.
Cómo evitar gastar de más con nuestras tarjetas
Aunque en España no hay cifras oficiales sobre esta curiosa asociación de compras bajo los efectos del alcohol, sí que es cierto que el uso de estos plásticos, tanto en su modalidad a débito como a crédito, ha aumentado en los últimos dos años, de acuerdo con los datos del Banco de España. Uno de los peligros, dicen los expertos, de utilizar las tarjetas en vez del efectivo, es que no al no tener un control visual del dinero que gastamos, es decir, el dinero no va desapareciendo paulatinamente de nuestra cartera, se potencian las compras compulsivas o de objetos innecesarios.
Por ello, ya sea con o sin alcohol, es importante realizar una previsión de gasto. No tiene por qué ser un gran presupuesto detallado, puede incluso ser una previsión del gasto diario. Hacer una lista mental en nuestra cabeza, aunque siempre es mejor dejarlo por escrito, de las cosas que compraremos ese día y no sobrepasar ese límite.
Igualmente, si somos de los que las previsiones de gasto no van con nosotros o de los que el alcohol elimina nuestro lado más ahorrador, prácticamente todas las tarjetas permiten poner límites de compras diarios o realizar presupuestos desde las propias apps bancarias. Así, cuando superamos el límite previsto de una cierta categoría de gastos (ocio, por ejemplo) la entidad nos enviará una notificación al móvil o incluso nos restringirá el acceso a nuestro dinero por nuestro bien.


Descargar el borrador de la renta 2017


Declaración de la renta de 2017: ¿cómo descargo el borrador si no tengo la casilla 450?
El próximo 4 de abril miles de contribuyentes están llamados a saldar sus cuentas con Hacienda. La cita de este año se extenderá hasta el 2 de julio; tres meses durante los cuales los españoles deberán presentar su declaración de la renta de 2017. La principal novedad de este año es el lanzamiento de una nueva aplicación de la Agencia Tributaria que, entre otros trámites, permite visualizar el borrador y confirmarlo con un clic siempre y cuando no se tenga que hacer ninguna modificación ni inclusión de datos.
Aunque la nueva app pretende facilitar el proceso y adaptar la burocracia a los tiempos actuales, para muchos españoles la declaración de la renta es, cada año, un quebradero de cabeza. Incluso descargar el borrador puede convertirse en una odisea, afirman los expertos del comparador de productos financieros HelpMyCash.com. Precisamente, para facilitar a los españoles la descarga del borrador el comparador acaba de lanzar una guía gratuita sobre la declaración de la renta de 2017.
Cada año Hacienda solicita el valor de una casilla de la declaración del ejercicio anterior para obtener el borrador de forma rápida por Internet, un dato que no todos los contribuyentes conocen.
¿Qué pasa si no tengo el valor de la casilla 450?
La protagonista de las pesadillas de muchos contribuyentes este año es la casilla 450 de la renta de 2016 (la que se presentó en 2017). El año pasado la afortunada fue la 440 y el anterior, la 490. Este campo hace referencia a la base liquidable general sometida a gravamen y supone la primera barrera para muchos contribuyentes que buscan descargar su borrador de forma sencilla por la Red. ¿La razón? Aquellos que no disponen de DNI electrónico y que no están registrados en el sistema Cl@ve PIN necesitan el valor de dicha casilla para poder obtener un número de referencia que les permita acceder al borrador. Sin ese dato, el proceso se alarga considerablemente.
Hay una excepción: aquellos que el pasado año no presentasen su declaración de la renta lógicamente no tendrán el valor de la casilla 450. En ese caso, basta con marcar el campo no declarante en el momento de solicitar el número de referencia para acceder al borrador e introducir los cinco últimos dígitos de una cuenta corriente a nuestro nombre.
Si no recordamos el valor de la casilla, tenemos la opción de desplazarnos a una oficina de la AEAT a partir del 10 de mayo para que nos digan con qué valor se corresponde, previa solicitud de cita. Si no queremos desplazarnos, podemos recurrir al sistema Cl@ve PIN, que nos permitirá realizar todos los trámites desde casa por Internet o por la app. Eso sí, requiere registrarse antes y si no se dispone de un certificado digital ni se quiere hacer el registro presencialmente, se tendrá que solicitar una carta de invitación y esperar a que llegue.
En definitiva, si no disponemos de certificado electrónico, no estamos dados de alta en el sistema Cl@ve PIN y no disponemos del valor de la casilla 450, el trámite se alargará en el tiempo.


Fraudes más comunes en los cajeros automáticos


Los fraudes más comunes en los cajeros automáticos y cómo evitarlos
El número de operaciones en terminales de punto de venta superó con creces el número de operaciones de retirada de efectivo en cajeros en el tercer trimestre del año pasado, 885.359 frente a 239.876, de acuerdo con los datos del Banco de España. No obstante, sacar dinero en cajeros automáticos sigue siendo una de las operaciones más comunes al utilizar nuestras tarjetas bancarias y, por desgracia, los fraudes también son comunes, nos explica el comparador de productos financieros HelpMyCash.com. Por ello conocer los engaños más típicos que podemos sufrir al sacar dinero en cajeros automáticos y cómo proceder si nos ocurre es fundamental para proteger nuestro dinero.
Cómo detectar que estamos en un cajero fraudulento
Teclados falsos, cámaras ocultas, silicona o incluso lectores de bandas magnéticas… Los fraudes en los cajeros automáticos pueden ir desde los más rudimentarios a los más sofisticados y servirán para quedarse con el dinero que queramos sacar, conocer nuestro pin o incluso copiar la tarjeta, pero la forma da igual si al final somos nosotros los perjudicados. Por ello es importante conocerlos y saber identificarlos. Para ello existen pequeños trucos que debemos tener en cuenta que nos ayudarán a detectarlos.
1.      Detectar y evitar el ‘skimming’
Uno de los fraudes más comunes es el skimming, una técnica que consiste en colocar un grabador de bandas magnéticas en la ranura donde insertamos el plástico y un teclado falso para obtener el pin o una cámara camuflada en una caja de folletos. Esta técnica permite a los estafadores copiar nuestro plástico y utilizarlo a su gusto en cualquier momento y es la más peligrosa, ya que nosotros hemos podido sacar el dinero y recuperar nuestra tarjeta sin problemas. Además, podrían comenzar a utilizar nuestro plástico de manera fraudulenta mucho tiempo después, haciendo más complicada su detección.
Para evitarlo debemos mover el teclado y el lector antes de utilizar el cajero para asegurarnos de que no se muevan, buscar pequeños detalles como que no haya una caja con folletos en el propio cajero o que el conector para los auriculares coincida con su apertura y siempre tapar con una mano el teclado cuando introduzcamos el número secreto.
Además, como medida extra de seguridad, siempre es recomendable revisar nuestras compras y operaciones con las tarjetas de manera regular, para detectar sin cualquier irregularidad lo antes posible.
2.      Cómo reaccionar si intentan engañarnos con la silicona
La estafa de la silicona es la más rudimentaria, ya que simplemente consiste en que traban con un trozo de silicona la ranura por donde el cajero nos da el dinero, haciendo que no pueda salir. En estos casos, si vemos que el dinero no sale, no debemos alejarnos del cajero automático, ya que es cuando los ladrones aprovechan para abrir la ranura de los billetes y quedarse con nuestro dinero. Para recuperar el dinero debemos llamar al teléfono de atención al cliente que todos los bancos imprimen en el propio cajero y comunicarles nuestra incidencia.
3.      Protegernos del ‘buen samaritano’
A veces la ayuda no siempre es buena. Algunos delincuentes, a través de un dispositivo electrónico, retienen nuestras tarjetas en la ranura del cajero para que un buen samaritano venga a socorrernos, pidiéndonos el número pin para poder sacarla. Cuando nos vamos ante la imposibilidad de recuperar la tarjeta, el ladrón recuperará su dispositivo junto con nuestra tarjeta y conociendo el número pin.
En estos casos no debemos dar a nadie nuestro número pin bajo ninguna circunstancia y ponernos de nuevo en contacto con el número de atención al cliente que los bancos ponen a nuestra disposición para cancelar la tarjeta en el momento. Así, aunque el ladrón se haga con el plástico, este ya no será un riesgo para nosotros.


Recupera los gastos de constitución de tu hipoteca


Aún puedes recuperar una media de 1.500 euros por los gastos de constitución de tu hipoteca
El Tribunal Supremo ha establecido que, en la formalización de un préstamo hipotecario, es el cliente el que debe pagar el impuesto sobre actos jurídicos documentados (IAJD). En consecuencia, tanto los que contraten hipotecas en 2018 o en años posteriores como los que las firmaron con anterioridad no podrán reclamar la devolución de lo abonado por este tributo. Sin embargo, desde el comparador financiero HelpMyCash.com recuerdan que aún es posible recuperar lo pagado por otros gastos de constitución y cifra ese importe en una media de 1.500 euros por cliente.
¿Qué gastos se pueden recuperar?
Según HelpMyCash.com, los hipotecados todavía pueden reclamar por los gastos de notaría, gestoría y registro. En concreto, por los aranceles notariales pagaron indebidamente entre el 0,1 % y el 0,5 % de la responsabilidad hipotecaria, por los honorarios de la gestoría se les cobró una media de entre 200 y 400 euros, mientras que por los aranceles registrales tuvieron que abonar aproximadamente el 0,2 % de la responsabilidad hipotecaria.
Así, para un préstamo hipotecario medio de 150.000 euros, se podrían recuperar una media de casi 1.500 euros: unos 335 euros por los gastos de registro, aproximadamente 760 euros por los aranceles notariales y una media de 400 euros por los honorarios de la gestoría. En cuanto a la tasación, cuyo coste suele ser de unos 300 euros, algunos jueces consideran que es una partida que también debe abonar el banco, aunque no es la postura mayoritaria.