Trámites en el banco tras la muerte de un familiar
Tomamos como ejemplo los realizados en ABANCA aunque sería extrapolable a cualquier banco.
1. Información y documentación
El primer paso es informar a tu banco sobre el fallecimiento del titular. Solo en ese momento podrán empezar a realizar las gestiones necesarias. Es muy importante que seas consciente de que solo podrán hacerlo aquellos que puedan acreditar como herederos o que están facultados para ellos.
Tendrás que aportar la siguiente información:
Certificado de defunción.
Certificado de últimas voluntades.
Testamento o declaración de herederos.
Escritura de adjudicación de herencia (si la hubiese).
Poderes (cuando algún heredero esté representado).
Escritura pública de renuncia, en caso de que algún heredero no acepte la herencia.
No es algo inmediato, ya que han de ser expertos jurídicos quienes certifiquen a quién se le puede entregar la información del fallecido. En ABANCA dedicamos muchos recursos para que esta gestión sea lo más rápida posible, créenos.
2. Bloqueo de cuentas y baja de los autorizados
Para salvaguardar los intereses de los herederos, se bloquearán los saldos, productos y medios de pago del fallecido: cuentas, tarjetas, banca electrónica o telepeajes, entre otros.
¿Qué pasa si la cuenta tenía dos titulares? En este caso, el segundo titular podrá disponer del 50% del dinero sin asumir impuestos hereditarios. El resto se repartirá según lo haya estipulado el fallecido en su testamento. En caso de los autorizados, dejarán de serlo desde el momento del fallecimiento del titular.
En ABANCA realizaremos otras acciones que puedes consultar más detalladamente en nuestra guía completa.
3. Entrega de certificados y presentación del Modelo 650
En ABANCA os entregarán los certificados necesarios para liquidar el impuesto de sucesiones y donaciones, donde aparecen las posiciones del fallecido (saldos de todos los productos contratados por un cliente con la entidad). Para continuar con el proceso, es indispensable presentar el justificante de pago del Modelo 650.
Este formulario ha de entregarse en la oficina liquidadora de la Comunidad Autónoma donde residía el fallecido o en el registro de la propiedad, en caso de poblaciones pequeñas.
El plazo para presentar el modelo 650 es de 6 meses desde el día en que se produzca el fallecimiento.
4. Recogida de firmas
Una vez comprobada la información entregada, el banco informará a los herederos sobre los productos que tenía contratado el fallecido. Si no hubiera ninguna especificación, la herencia se repartirá de forma indivisible, es decir, todos son propietarios de toda la herencia.
Por ello, para completar el proceso, necesitaremos la firma de todos los herederos. En el caso de imposibilidad de asistencia de alguno de ellos, se podrá otorgar un poder notarial a favor de otras personas para que lo represente. En ABANCA tenéis la posibilidad de que podáis acudir a distintas oficinas.
Cada caso es diferente, así que para cualquier duda que pueda surgir relacionada con la sucesión de los bienes, estamos a tu disposición en nuestras oficinas, en el teléfono 981 910 522 o en la web de ABANCA, donde podrás encontrar una guía en PDF con mucha más información. Siempre, y en los momentos difíciles, más que nunca.
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Renunciar a la herencia
Siguen aumentando las
renuncias a herencias en España
A
falta de conocer los datos del último trimestre del año pasado, el número de
españoles que ha renunciado al legado de sus seres queridos ha seguido
creciendo, con un aumento que ya se cifra en un 250 % desde el 2007. El alto coste que supone aceptar una
herencia hace imposible heredar los bienes de un fallecido para cada vez
más familias españolas.
A
pesar de que el crecimiento de las renuncias se inició a la vez que la última
crisis económica, esta tendencia no ha hecho sino subir en los últimos años.
Según las estadísticas del Colegio General del Notariado, más de una de cada diez herencias son rechazadas en nuestro país
por no poder hacer frente al impuesto de sucesiones, que se ha vuelto el
enemigo número uno para muchas organizaciones autonómicas como la andaluza Stop
Impuesto de Sucesiones. Esta asociación ya ha conseguido que la Junta de
Andalucía otorgue bonificaciones para ayudar a los herederos.
Financiar
el pago del impuesto es posible, aunque no de manera oficial
Una
de las principales quejas que transmite Juan Carlos Valverde, presidente de la
organización andaluza, es la
imposibilidad de retrasar ni fraccionar el pago de este impuesto. Más allá
del coste que supone este gravamen, la obligatoriedad de tener que afrontarlo
en un solo pago hizo inaccesible este trámite para los más de 40.000 herederos
que se estima que rechazaron su herencia el año pasado.
Desde
el comparador financiero HelpMyCash.com nos informan de la opción
de solicitar un crédito a nuestro banco o a una entidad financiera de capital
privado para afrontar el impuesto de sucesiones. De este modo, podremos recibir
los bienes heredados e ir devolviendo el capital prestado en cuotas mensuales.
De hecho, esta era una práctica ya
recurrida con anterioridad a la crisis de 2008, aunque, con el cierre del
grifo del crédito en ese año debido a la recesión económica, se dio el primer
repunte de la cifra de rechazos de herencias.
Los
préstamos con garantía hipotecaria pueden salvar la casa de nuestros padres
Si el legado de nuestros seres
queridos, además, está formado por uno o varios bienes inmuebles y poco
patrimonio líquido, nos será aún más difícil encontrar el dinero que nos
permita asumir el pago del impuesto. Sin embargo, hoy podemos contar con una opción no muy conocida entre los
españoles: recurrir a un préstamo con
garantía hipotecaria.
Estos préstamos nos otorgarán
hasta un 40 % del valor de tasación del inmueble que vayamos a heredar,
pudiendo utilizar esta misma vivienda como garantía de reembolso. De este modo,
podremos financiar el coste de los distintos pagos que tendremos que realizar
para proceder a la aceptación de la herencia, puesto que este impuesto no es el
único gasto derivado de la recepción de un legado, al que
tendremos que añadir los pagos de notaría y abogacía, así como una posible
plusvalía municipal.
Una ventaja de este tipo de
financiación, al igual que del resto de préstamos hipotecarios, es que nos permitirá habitar la
casa que tenemos depositada como garantía. No obstante,
desde HelpMyCash.com nos recomiendan que realicemos la contratación de estos
productos financieros con responsabilidad, pues un impago de sus cuotas podría
devenir en un embargo del inmueble que hemos utilizado como garantía de reembolso.
Tarjetas bancarias para adolescentes
Darle una
tarjeta a un adolescente: ¿lección de responsabilidad o locura?
En nuestro país el 54,2 % de los
adolescentes de 15 años tienen una tarjeta de débito o una prepago para
su uso personal, de acuerdo con el
último informe PISA de la OCDE sobre las finanzas y los adolescentes. Uno de
estos plásticos puede darles a nuestros hijos un poco de independencia
económica a la vez que les ayuda a comenzar a gestionar sus finanzas, pero
saber qué tipo de cuenta o qué tarjeta les conviene dependerá del grado de control
o libertad que queramos darles.
La decisión de abrir a un hijo una cuenta
corriente o una tarjeta bancaria dependerá de los padres, ya que los menores de 18 años no pueden contratar
ningún producto bancario sin la presencia de sus tutores legales, según explica
el comparador financiero HelpMyCash.com, por eso es imprescindible conocer
qué límites y libertades tiene cada opción para elegir de manera adecuada.
Las
alternativas para darle una tarjeta a nuestro hijo
Lo primero que debemos pensar es qué tipo
de acceso al dinero queremos darle o la autonomía con la que podrán operar.
Esta decisión está íntimamente ligada al tipo de producto que deberemos
contratar. El comparador financiero
HelpMyCash.com nos explica las diferentes alternativas a las que podemos optar
así como sus pros y contras.
La opción más habitual es abrirles una cuenta para jóvenes, diseñada específicamente para menores de edad, a la cual nosotros
tendremos acceso para controlar sus gastos. Con esta opción nuestro hijo tendrá una tarjeta de débito asociada a la
cuenta con la que podrá realizar compras o sacar dinero en los cajeros de
la entidad.
El estudio de PISA desvela que el dinero
del que disponen lo reciben, principalmente, por regalos de familiares (79 %),
la paga o hacer tareas en casa (37,7 %) o con algún trabajo en horas no
lectivas o ayudando en el negocio familiar (55,2 %). Contar con una cuenta corriente propia ayudará a crear un hábito de ahorro y les
ayudará a gestionar sus finanzas de manera responsable. Con este tipo de cuentas
nosotros seremos los tutores autorizados hasta que cumpla la mayoría de edad.
La otra opción sería contratar una tarjeta prepago, es decir, una
tarjeta que no está vinculada a ninguna cuenta corriente, sino que actúa como un monedero y que solo permitirá disponer del
saldo que nosotros recarguemos previamente. Las características principales son
que no podrán depositar sus ahorros ahí, sino que deberán estar en una cuenta
aparte y que no permitirá gastar más del dinero que hay en la tarjeta, sin posibilidad
de realizar un descubierto. Además, esta
tarjeta podrá estar asociada a nuestra cuenta sin que tenga acceso a todo el
dinero ahí depositado y podremos realizar transferencias de saldo al
instante.
Por último, otra alternativa es solicitar una tarjeta de débito adicional ligada
a nuestra propia cuenta corriente. Aunque esta opción no es demasiado
utilizada, ya que tendrá acceso a todo
el dinero depositado en dicha cuenta sin posibilidad de establecer un
límite y no siempre los bancos permiten solicitar una tarjeta adicional si el
titular es menor de edad.
Independientemente de la alternativa que
escojamos es importante contar con una
buena educación financiera, para conocer las comisiones, características,
ventajas e inconvenientes de cada producto bancario que contratemos y poder
utilizarlos de manera responsable.
El reparto después del divorcio
Finanzas
para divorciados: el reto de gestionar el dinero tras una ruptura
Durante el mes de septiembre se concentran
casi un tercio de todas las demandas de divorcio que se reciben a lo largo del
año, según los datos aportados por el Consejo General del Poder Judicial. Y si
este dato ya es llamativo por sí solo, hay otro que lo es aún más: la
mayoría de los divorcios que se registran son entre parejas en las que no
existe un acuerdo. Y es que, si es complicado compartir la vida en pareja,
disolver esta unión de forma amistosa puede resultarlo más.
Disolver el
vínculo económico
Uno de los vínculos de los que más cuesta
desprenderse y que, a fin de cuentas, es uno de los que generan más discusiones
es el económico. Qué ocurrirá con los ahorros compartidos o cómo se dividirán
los pagos de un préstamo o de una hipoteca son algunas de las dudas que surgen
con más frecuencia.
Para ayudar en todas estas situaciones, el
comparador de productos financieros HelpMyCash.com acaba de lanzar un
manual gratuito llamado Finanzas para divorciados:
gestión del dinero tras la ruptura. Esta guía recoge explicaciones sencillas
sobre qué ocurre con cada uno de los productos bancarios una vez una pareja se
ha divorciado. Además, en ella se incluyen situaciones reales que, con
frecuencia, ocurren durante un proceso de divorcio y sus posibles soluciones.
El régimen
matrimonial no lo determina todo
Como recuerdan desde el comparador, la mejor
forma de gestionar las finanzas tras una ruptura es que la pareja sea capaz de
comunicarse y repartir entre ellos los bienes que corresponden a cada uno. Pero
esta situación es la que con menos frecuencia se da y son los jueces o abogados
quienes determinan qué pertenece a cada miembro de la pareja.
A menudo, se cree que los problemas
financieros tras el divorcio solo dependen del régimen matrimonial bajo el que
la pareja se haya inscrito. Pero la realidad demuestra que esto no es así, ya
que mientras dura la unión la pareja a menudo contrata productos y servicios a
nombre de los dos miembros y, tras la ruptura, se requiere la aprobación del
banco para quitar a alguno de los dos del contrato.
La
hipoteca, el quebradero de cabeza de los divorciados
Uno de los productos bancarios de los que más
cuesta olvidarse es de la hipoteca. Los bancos no suelen permitir que un
titular se desprenda de ella, ya que perderlo significa una garantía menos de
devolver el dinero.
Una de las soluciones más prácticas es que la
pareja venda la vivienda que compartía y con el dinero de la transacción
cancele la hipoteca. De esta forma, desaparecería el problema y, con ello, las
posibles discusiones.
Pero esto se complica cuando uno de los dos
quiere seguir en la vivienda. Mientras que es relativamente fácil quitar a uno
de los dos de la titularidad de la vivienda (mediante una extinción de
condominio), hacerlo del contrato de
la hipoteca es bastante complicado.
Para lograrlo, hay que llevar a cabo una
novación, es decir, una modificación de las condiciones del contrato. Pero,
como ya se ha mencionado, el banco no suele acceder a este cambio. Para que sea
posible, habría que demostrarle que la única persona que figuraría en el
contrato dispone de un perfil económico bastante solvente y que podría
afrontar las mensualidades sin problema o bien aportar garantías adicionales,
como un aval o un nuevo cotitular.
Lo que cuesta una boda en España
El
salario completo de seis meses para pagar la factura de la boda
España
se sigue tiñendo de blanco. Ni la crisis ni la modernidad han podido
acabar con el matrimonio y los españoles continúan casándose,
sobre todo en septiembre, julio y junio. Durante el primer semestre
del pasado año se celebraron más de 68 mil matrimonios en España
y, a falta de conocer las estadísticas del segundo semestre de
2016, lo más probable es que el número de parejas que se dieron el
sí, quiero superase las 150 mil, siguiendo con la tendencia
de los últimos años recogida por el INE. Una tendencia que, no
obstante, ha ido a la baja durante las últimas décadas: mientras
que en el año 1976 casi 261 mil parejas se unieron en
matrimonio, la cifra ha ido cayendo hasta estabilizarse alrededor de
las 160 mil uniones anuales.
Para
la mayoría, casarse es añadir un capítulo más a su historia de
amor. Un paso que puede salir muy caro. El coste medio de una boda
en España es de 20.000 euros, según El libro imprescindible
de las bodas del profesor Carles Torrecilla publicado por
Bodas.net. Los precios varían considerablemente entre comunidades
autónomas. “En el norte de España el coste por invitado
es más alto, pero no el número de invitados”, señalan en el
citado estudio.
Los
manchegos, los que más dinero destinan a su boda
La cantidad de invitados influye en el coste final del enlace. En
España la media ronda los 130 asistentes, aunque hay diferencias
significativas por territorios: en las Islas Baleares parecen
preferir las ceremonias en petit comité, con una media de 88
comensales, la más baja de España, mientras que en Murcia los
invitados ascienden hasta los 183. En cuanto al coste medio por
invitado, la otra variable que afecta a la factura final, los
navarros son los que más miman a sus comensales (223,5 euros por
cabeza de media) frente a los andaluces, que son los más contenidos
(105,5 euros por persona).
Por
coste total, Canarias es la que registra las bodas más baratas,
con una factura final de 12.473 euros, mientras que Castilla-La
Mancha, que tras Murcia es la que celebra las bodas más populosas,
es la que más gasta, con un coste total de 35.537,7 euros. En Madrid
el coste final se sitúa por encima de la media (22.768,1 euros) y en
Cataluña, por debajo (17.911 euros), aunque los madrileños invitan,
de media a 38 personas más que los catalanes.
El
sueldo de seis meses para pagar la boda
Parejas
con una edad media de 30 años y sin hijos (solo una de cada
cinco parejas tiene hijos previos al matrimonio). Así es el perfil
medio de aquellos que deciden darse el sí, quiero, según el
libro del profesor Torrecilla. Teniendo en cuenta que el salario
medio mensual en España es de 1.636 euros brutos, a tenor del V
Monitor anual Adecco sobre salarios de 2017, y que la factura de
una boda asciende de media a 20.000, una pareja necesitaría
destinar el salario completo de seis meses para sufragar su boda.
A
la hora de pasar por caja, los españoles prefieren pagar al contado.
Son pocos los que deciden
endeudarse, a pesar del coste final de la factura. Emma
Nebot, responsable de protocolo del Grupo La Cartuja, explica al
comparador HelpMyCash que “normalmente
en nuestros salones los novios nos comentan que la mayoría de las
veces suelen recurrir a la ayuda
de familiares y a ahorros
que han ido guardando en una cuenta durante algún tiempo”. Los
datos del estudio de Bodas.net apuntan en la misma línea: “el
pago se realiza con ahorros, el dinero de los regalos y alguna
ayuda de los padres, en este orden”.
La
solvencia de los novios, clave para negociar un préstamo
Pero
¿qué hay de los préstamos? Aunque
los créditos diseñados única y exclusivamente para financiar bodas
están poco extendidos,
muchas entidades formalizan préstamos personales de tipo genérico
con esta finalidad. Actualmente el tipo de interés medio de los
créditos al consumo es del 7,60 % (datos de abril), por lo que los
novios que pretendan endeudarse para afianzar su relación deberían
negociar un tipo de
interés que no se desviase mucho de la media,
aunque desde el
comparador de préstamos personales HelpMyCash.com
señalan que el interés final dependerá del perfil y de la
solvencia de la pareja, de su salario, de si tienen otras deudas
vigentes, de si aportan o no un avalista y de si están dispuestos a
vincularse con el banco.
“Es
importante fijarse no solo en el TIN de la operación, sino también
en las comisiones y en
los productos vinculados,
sobre todo en los seguros, que pueden encarecer el préstamo. Merece
especial atención la comisión por cancelación anticipada, ya que
si los novios pretenden liquidar el préstamo con los regalos de los
amigos y los familiares una vez celebrada la boda, agradecerán no
tener que pagar ninguna penalización por amortizar el préstamo
antes de plazo”, señalan desde HelpMyCash.com.
La
temporada de invierno, el truco para abaratar la boda
La
crisis ha cambiado los hábitos de los españoles, indica Nebot,
y se ha notado especialmente en el número de comensales, que se ha
reducido. “El truco más utilizado para abaratar el coste es el de
casarse en fechas menos solicitadas como viernes, domingos y sábados
en la temporada de invierno por las promociones y ofertas que se
ofrecen, suponiendo un ahorro de hasta un 20 % en el precio del
banquete”.
Maquillaje,
trajes o flores se llevan un buen pellizco del presupuesto. El
servicio de floristería y la decoración suele costar entre 100 y
500 euros, el maquillaje y la peluquería sube de media unos 230
euros y el traje de la novia asciende hasta los 1.750 euros si se
recurre a una firma especializada, según El libro imprescindible
de las bodas. Espectáculos, joyería, sweet tables
y otros tantos extras van incrementando la factura.
Las
ubicaciones preferidas para celebrar la boda son las fincas, los
restaurantes, los hoteles y los salones de boda. “Según
nuestras estadísticas [los novios] suelen dedicar un 85 % [del
presupuesto del banquete] al menú y a la gastronomía, un 10 % a las
discomóviles y a la barra libre y entre un 5 % y un 10 % a otros
servicios adicionales (bufés, jamón viruteado, barras de bebidas
premium, etc.)”, declaran desde el Grupo La Cartuja, que
cuentan con dos complejos de celebración de bodas en Valencia.
Fotografías
y vídeos, un recuerdo para toda la vida
Contar
con un fotógrafo, incluso con un dron que grabe a vista de pájaro
el enlace, es otro de los elementos casi imprescindibles de las
bodas. Laura López, cofundadora de la productora Punto y Coma Films,
señala que “lo habitual para
tener unas fotos de calidad o de autor suele rondar entre los 1.000 o
1.500 euros, sin contar el IVA. Algunos fotógrafos incluyen el álbum
en este precio y una sesión preboda para conocer a los novios, pero
cada vez son más los que ofrecen el servicio de álbum por
separado”.
Lo
cierto es que, como en todos los sectores, el nupcial también se ha
ido modernizando. Atrás quedaron los vídeos de larga duración que
nuestros conocidos nos obligaban a ver en jornadas vespertinas
maratonianas, ahora la
tendencia está marcada por la originalidad y por los vídeos breves
de unos 30 minutos. “Los
vídeos de boda se han vuelto algo mucho más creativo, siendo más
próximos a un videoclip o a un documental de autor”, afirman desde
la productora.
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